Puesta a punto de comedores escolares: Todo lo que necesitas revisar antes de septiembre
El sector de las colectividades (colegios, residencias universitarias, comedores de empresa) funciona como un reloj suizo: debe alimentar a cientos de personas en un tiempo muy limitado. Tras el parón estival de julio y agosto, reactivar una cocina industrial no es tan sencillo como “darle al interruptor”. La inactividad es el peor enemigo de la maquinaria.
El “Shock” del Encendido: Cámaras Frigoríficas
Las gomas y burletes de las puertas de las cámaras son de caucho o silicona. Con el calor del verano y la falta de uso, tienden a resecarse y agrietarse.
✔︎ La revisión: Antes de meter comida, haz la prueba del papel (cierra la puerta con una hoja de papel pillada; si cae, la goma no sella). Un mal sellado provoca la entrada de aire caliente, forzando el motor (riesgo de avería), aumentando la factura eléctrica y poniendo en riesgo la cadena de frío de los alimentos.
✔︎ Limpieza de condensadores: El polvo acumulado en verano en las rejillas de ventilación de los motores puede provocar que, al encenderlos, se quemen por falta de refrigeración. Un aspirado rápido te ahorrará una reparación de 400€.
Seguridad Química y Física: Lavavajillas y Plásticos
✔︎ Descalcificación del Túnel de Lavado: El agua estancada en las tuberías y calderines durante dos meses puede haber calcificado los inyectores. Antes del primer servicio, es obligatorio realizar un ciclo de descalcificación profunda y revisar que los brazos giren libremente. Un plato mal lavado en un colegio es un riesgo sanitario inaceptable.
✔︎ Revisión de Policarbonatos (Normativa): La normativa europea es cada vez más estricta con la migración de partículas plásticas a la comida caliente. Revisa todas las bandejas de autoservicio, vasos y jarras. Si están opacos, rugosos o agrietados, es el momento de sustituirlos por materiales de nueva generación (Tritan o Polipropileno libre de BPA) que resisten mejor los lavados agresivos y son inocuos para los niños.
Control de Plagas
Las cocinas vacías y en silencio durante el verano son el refugio ideal para insectos y roedores. Antes de meter la primera caja de comida, es imperativo realizar una limpieza profunda detrás de los muebles y, si es necesario, contar con una empresa certificada para una desinsectación preventiva.
